miércoles, 14 de septiembre de 2011

Remís cero.

Bienvenido, fiel potrillo.
Empezamos de cero. La transmutación ha sido realizada.

Vuelvo de recorrer la noche a bordo de un reluciente Chevrolet Prisma. Sinceramente, es una experiencia alucinante: Por un momento temí que me pararan los zorros y me pidieran el carnet habilitante para conducir naves espaciales... Definitivamente, con un auto así, la promesa de no renegar parece estar cumplida. Y por sólo una pequeña sensación de ser esclavo temporal de la General Motors... "Al César lo que es del César."

Sí, la mitad de mis ganancias irán a parar derecho al pago de este nuevo vehículo. Y es un precio que he decidido justo, y una decisión que parece acertadísima: Tiene garantía, y de todos modos es muy poco probable que se rompa y haya que pararlo por la fuerza. La suspensión es excelente (de hecho agradezco recordar los baches sufridos con el otro, para no destruirla sin notarlo)... Y además la gente pone cara de satisfacción al ver que le ha tocado semejante remís, y me hace muy feliz brindar un servicio de traslado con esta calidad... voy a comprar bombones para compartir.

Y eso no es todo: puedo escuchar música enchufando el mp3. ¿Entienden? ¡Puedo escuchar música! Así es como inauguré los parlantes con "Nasty people" de Los socios del desierto, que me acompañaron junto a Pez, Masacre, Divididos, Puente celeste, Mess (gran banda rosarina cuyo disco pueden bajar haciendo click aquí) y los humildes ensayos de mi propia banda, Haz (ya tendremos algo para mostrarle al mundo).

Uau, acostumbrarme a saltar 23 años de tecnología automotriz no fue, después de todo, tan difícil. La pura verdad es que los autos no han cambiado mucho. Mecánicamente son las mismas ideas, salvo que se notan mucho menos. Hacen menos ruido, se siente menos el contacto con la tierra. Uno se siente en una burbuja de metal, vidrio y goma que flota por el aire. Quizás eso explica la pérdida de emociones que parece sufrir el gremio de los choferes... Yo elijo preservar mi capacidad de sentir.

Y aquí me alerto a mí mismo: Es que hay que andar con precaución con dirección hidráulica, un motor y un diseño que da pocas señales de velocidad, y cierto confort que da la sensación de estar en un living mirando una película 3D que trata sobre una calle que avanza hacia uno.

Un detalle gracioso, la patente es KIN 103. Kin, en maya, quiere decir día; y a cada día le corresponde uno de sus signos astrológicos: Los mayas poseían el calendario solar-lunar-galáctico más complejo y eficiente que se haya conocido antes de los telescopios y las computadoras... Y algunas personas reconstruyeron antropológica e intuitivamente su visión astrológica. El 103 es Noche Cristal Azul. Y en ese blog dicen de él:

"Permítete soñar la abundancia, toma conciencia desde lo profundo de tu ser que todo aquello que sueñas y deseas se puede hacer realidad, si tus intenciones son las que te dictan tu corazón, si tus anhelos son elevados y positivos confía que se pueden concretar.

Puedes materializar tus pensamientos, sueña y piensa que ya son reales, los misterios de la vida te son entregados, profundiza en tu interior.

La noche te trae la abundancia, solo desea desde el corazón."

Que así sea.

Si quieren descubrir su propio kin, no tienen más que hacer click acá y poner su fecha de nacimiento. También hay un link en la columna de la izquierda, la sección "Otras páginas interesantes".

Salud a todos, y espero que les guste la lavadita de cara del blog.

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